ARTEMISIA GENTILESCHI (1593-1653)

¿Por qué es tan importando la figura de Artemisa Gentileschi?

En una época histórica en que a las mujeres los estaba velada la actividad artística, ella se convierte en una de las más importantes representantes del Barroco italiano de su generación, aportando a sus obras una perspectiva feminista al cuestionar en su pintura algunos estándares que se seguían entonces con las mujeres, y fue la primera elegida para formar parte de la Academia de las Bellas artes de Florencia.
Cómo sucedió a tantas otros artistas, algunas obras suyas, se atribuyeron a otros, en este caso, a su padre, como es el caso del cuadro: “Susana y los viejos” realizada en la edad de 17 años, y que no fue hasta dos siglos después, en una restauración entre los años 1839 y 1845, que se sacó la luz la firma de su autora. Artemisa pinta a Susana de manera contraria a otros autores, la presenta como una joven vulnerable, asustada, y no como una mujer coqueta y que “filtrea” con los dos hombres.
Artemisia-GentileschiTuvo que ocuparse de sus hermanos menores al morir su madre, y al mostrar interés en la pintura, su padre, el pintor Orazio Gentileschi, seguidor de Caravaggio le permitía formarse en el taller que estaba anejo a la vivienda, puesto que las mujeres tenían vedada su formación en cualquier institución académica. Y de hecho, se cree que retocó algunas obras de su padre a las cuales dotó de más realismo. Artemisa permanecía en casa la mayor parte de su tiempo, bajo la vigilancia de su padre o de su vecina cuando este faltaba. Su padre contrata a Agostino Tassi porque fuera su mentor, y le enseñara perspectiva, pero este la viola, razón por la cual fue denunciado y condenado, aunque con una pena muy ligera. El proceso fue doloroso para Artemisa, a la cual no favorecía su interés por la pintura y a la cual se acusaba de ser demasiado libre.

La violencia sufrida marca su obra y se refleja en la manera de pintar a los personajes femeninos.

Su vida transcurrió entre varias ciudades italianas, Florencia, donde vivió con su esposo, el pintor Pierantonio de Vincenzo Stiattesi desde el año 1614 a 1620. De esta época #haber que destacar las obras: “La conversión de la Magdalena” y “Judith y su doncella”. De este cuadro existe otra versión, “Judith decapitando a Holofernes”, que representa la muerte del General Holofernes por Judith dónde es de resaltar la violencia de la escena, destacando los rostros de las dos mujeres protagonistas, ama y criada. Artemisa presenta una imagen de la mujer fuerte y decidida, al contrario de los modelos femeninos que pintaban otros autores, como el mismo Caravaggio, que también pintó la escena.
Como representante del Barroco pintaba cuadros con motivos bíblicos y mitológicos, aunque la figura y rostros de las mujeres, eran realistas y cobraban relevancia, destacando la profundidad de los colores y el uso magistral de luces y sombras.

A pesar de adquirir fama como pintora y relacionarse con artistas, intelectuales y nobles a lo largo de su vida, en su muerte que se sitúa entre los años 163 o 1654 en Nápoles, cayó en el olvido. Es a partir de los años 70 del siglo XX cuando se recupera con fuerza su obra, destacando ese talante feminista en favor de la mujer como figura que rompe estereotipos.

OBRA:

El Museo del Prado alberga su obra maestra, “Nacimiento de San Juan Baptista” (1635) de su época napolitana, destacando la luz sobre el niño, lavado por las criadas, escena en la cual se centra.

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